De cada 100 trabajadores, 19 tienen educación superior, son las alarmantes cifras de el INEI, a ello se suma que solo una cuarta parte del 25% de los graduados tuvo una formación de calidad, esto según Carlos Adrianzén, economista de UPC.

Para el especialista, la situación genera un enorme déficit de capital humano, quien considera que lo que más buscan los empresarios son trabajadores que visualicen negocios y no que estén “enquistados en una visión arcaica de la realidad”.

Para ello, propone que el Estado – aprovechando sus fuertes recursos - subsidie la oferta, no la demanda. “Una alternativa podría ser gestionar bonos educativos familiares y entregarlos a las familias de menos recursos”, sostuvo.

De momento y mientras el Estado pone manos a la obra, los estudiantes deberían potenciar al máximo las oportunidades de llevar estudios superiores. El tener una buena orientación vocacional ayudaría mucho en cambiar la mentalidad del trabajador peruano. Muchas veces se tiende a escoger la carrera solo por la retribución económica, pero sin contemplar siquiera, si el perfil de dicha carrera va acorde con la vocación.

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